martes, 14 de octubre de 2014

Acido araquidónico

Los ácidos grasos esenciales son aquellos ácidos grasos que el organismo no puede sintetizar, por lo que tienen que ser obtenidos a través de la dieta. Hay dos familias de ácidos grasos esenciales: los omega-3 (n−3) y los omega-6 (n−6). Dado que estos ácidos grasos no están saturados de átomos de hidrógeno (H)  (y tienen más de un enlace doble entre los átomos), se denominan 'ácidos grasos poliinsaturados' (PUFAs  por sus siglas en inglés). La mayoría de los PUFAs provienen de las plantas y los peces. Existen tres tipos principales de ácidos grasos omega-3 que se ingieren a través de los alimentos y que el organismo utiliza: el ácido alfa-linolénico (ALA) y los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA). Una vez ingeridos, el cuerpo convierte los ALA en EPA y DHA, los dos tipos de ácidos grasos omega-3 más fácilmente asimilables por el organismo.

La mayoría de los ácido grasos omega-6 se consumen en la dieta a partir de aceites vegetales como el ácido linoléico (LA). El organismo convierte el ácido linoléico en los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga: gamma-linolénico (GLA) y ácido araquidónico (AA); siendo este último (AA), el precursor más importante en el hombre. 

Ácido araquidónico:

El ácido araquidónico (AA) es un ácido graso insaturado con 20 átomos de carbono que tiene un particular interés ya que es el punto de partida de una serie de mediadores muy importantes para las funciones corporales, es decir es esencial para la vida porque tiene importancia en infinidad de procesos metabólicos. Está presente en los fosfolípidos de las membranas de las células del cuerpo, y es abundante en el cerebro, los músculos y el hígado.

El ácido araquidónico procede de la hidrólisis de fosfolípidos estructurales de la membrana celular en un proceso catalizado por la fosfolipasa A2 (Figura 1). Aunque el ácido araquidónico suele proceder de la dieta, en el organismo también puede biosintetizarse a partir del ácido linoléico, un ácido graso insaturado de 18 átomos de carbono.

Figura 1.
Funciones del ácido araquidónico en el organismo:

  • Está implicado en la señalización celular como un segundo mensajero lipídico partícipe en la regulación de las enzimas de señalización.
  • Partícipe en la integridad estructural de membrana mitocondrial.
  • Actúa en la respuesta inflamatoria.
  • El ácido araquidónico también puede actuar como un vasodilatador.
  • Es uno de los ácidos grasos más abundantes en el cerebro, razón por la cual la salud neurológica depende de los niveles suficientes de ácido araquidónico.
  • Mantiene la fluidez de la membrana celular del hipocampo.
  • Ayuda a proteger el cerebro contra el estrés oxidativo.
  • Es precursor de la síntesis de compuestos de gran actividad biológica, dentro de los cuales se encuentran las prostaglandinas (PG), los tromboxanos (TX), los leucotrienos (LT) y las lipoxinas (LX).

Desde un punto de vista biosintético, el ácido araquidónico se encuentra en el  origen de dos rutas enzimáticas independientes: la ruta de la ciclooxigenasa, conduce a la biosíntesis de prostaglandinas (PGs), tromboxanos (TXs) y prostaciclinas (PGl2) y la ruta de la lipooxigenasa, que da lugar a los leucotrienos (LTs), (Figura 2).

Figura 2. Origen y metabolismo del ácido araquidónico.


La importancia de los metabolitos del ácido araquidónico se debe a su intervención en el control y regulación de una gran diversidad de procesos fisiológicos, tales como la inflamación, la agregación plaquetaria, el tono vascular, la secreción gástrica o los procesos anafilácticos, por citar solamente algunos de los más representativos.

En presencia de oxígeno, la acción de la enzima ciclooxigenasa sobre el ácido araquidónico conduce al endoperóxido cíclico PGG2. Por acción posterior de una peroxidasa se llega a la PGH2, compuesto altamente inestable y que es el precursor de los productos finales de esta ruta biosintética, la prostaciclina (PGl2), con actividad vasodilatadora e inhibidora de la agregación plaquetaria, el tromboxano A2 (TXA2), agregante plaquetario y vasoconstrictor y las postaglandinas (PGF2a, PGE2 Y PGD2), responsables de gran cantidad de procesos fisiológicos entre los que se destacan, por su potencial terapéutico, los relacionados con los procesos inflamatorios, así como con la capacidad de reducir la secreción ácida del estómago.

Aunque el potencial terapéutico que ofrecen los metabolitos del ácido araquidónico es muy amplio, su empleo como fármacos es relativamente escaso hasta el momento. Ello se debe a los bajos rendimientos de los procesos de extracción a partir de fuentes naturales y su escasa estabilidad química. 

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